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Fecha de publicación: 09/02/2010

Comunicación asertiva entre padres e hijos

El tiempo que nos dedicamos padres a hijos y viceversa

Autor: Luis Gustavo Castillo Amado

Si eres padre de familia y buscas explicaciones al porqué de la escasa comunicación con tu hijo (a), lo más seguro es que llegues a respuestas subjetivas, sin considerar tu escaso tiempo compartido con la familia.

Si eres un adolescente que busca explicaciones al porqué de la vida y especialmente al porqué  no te comprenden, seguro llegarás también a respuestas inconclusas e insatisfechas que no cubrirán las pocas horas que tienes con tus padres, hermanos, entre otros parientes.

En el caso de los padres, es conveniente detenerse y reconocer que estamos absorbidos por el ritmo acelerado que nos impone la vida, por las ocupaciones que nos permiten mantener económica y socialmente a nuestra familia, dejando de lados – en muchas ocasiones – la cultura y sobre todo, la estabilidad emocional de nuestros hijos y cónyuge.

La comunicación entre padres e hijos es vital para la armonía familiar y requiere de decisión para iniciarla y fortaleza para mantenerla en el tiempo. Por ello, resulta importante establecer nexos asertivos en la familia para reforzar la estabilidad emocional, necesaria para la calidad de vida de cada integrante de la familia.

Si precisamos la forma de entablar una comunicación entre padres e hijos, podemos proponer una serie de reacciones como respuestas asertivas.

Primer paso: asumir la situación problema
El primer objetivo de la conversación es captar cómo el niño (a) o adolescente está captando y viviendo su problema. No se trata de cómo lo vemos como padres, sino de sentir como ellos, y captar sus percepciones y vivencias, es necesario no sólo ponernos a escuchar auténticamente lo que nos dicen o intentar ver las cosas como las ven ellos, sino también ser capaces de reflejar nuestra comprensión mediante una respuesta intuitiva o comprensiva.

Segundo paso: recoger datos
Una vez expresado y captado el problema, es necesario ser consciente de los datos y circunstancias que rodean al mismo, enriqueciendo su perspectiva, ayudándolos  a ser capaces de buscar causas y soluciones.
De esta manera, tratar de convertir el diálogo en una conversación de suave investigación en un clima de respeto y aceptación, evitando las respuestas interrogativas cerradas que inducen al niño (a) o adolescente a contestar con un monosílabo ("si", "no",  etc.), que sólo empobrecen la comunicación y producen actitudes defensivas.

Tercer paso: investigar las causas
Hay que empezar por pedirle a nuestro hijo (a) que exprese sus hipótesis ("¿y por qué crees tú que te ha sucedido esto... o sientes o tienes este problema... o te encuentras así ahora?"). Si nuestro hijo (a) se ha sentido comprendido (a) y respetado (a) en sus puntos de vista, es probable que nos comunique ahora cómo ve las causas de su problema o situación. Quizás nos sorprenda su lucidez y estemos de acuerdo con él/ella.
Ahora hay que confirmar su punto de vista ("así me parece a mí también..."). Pero si vemos que no es realista, podemos añadir hipótesis o sugerencias respetuosas, lo que nosotros creemos que pueden ser también las causas de sus problemas ("¿Y no crees también que esto te sucede por haber confiado demasiado en aquel amigo... o tu bajo rendimiento en tal asignatura viene también por tu falta de método y orden al estudiar?, etc. ").

Cuarto paso: buscar soluciones
Debe hacerse en equipo, tratando que él o ella diga primero qué pasos podría dar o qué solución sería la más conveniente. Luego nosotros sugerir otras vías de solución complementarias a las suyas, si es que las suyas nos parecen insuficientes, luego jerarquizarlas, hasta llegar por consenso a concretar una o dos acciones a realizar. Es el momento de diseñar un plan de acción.

Quinto paso: Finalizar en positivo
Es muy importante que cada periodo de conversación finalice transmitiendo una sensación constructiva y agradable, el buen sabor de boca que prepara mejor para el siguiente contacto. Para ello se aconseja realizar un resumen alentador de lo que se ha llevado a cabo en la conversación, por breve que ésta sea.
En conclusión, siempre será importante mantener el interés por conocer lo que sucede con nuestros hijos y así seguir ganando su confianza, pilar de la seguridad y la tan anhelada estabilidad emocional.




  1. Prof;Lorena Freitez Mendez  24-11-2010 09:34 pm

    felicitacones la informacion me ayudara para un taller a los padres en la institucion donde laboro

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