¿Por qué es importante enseñar poesía en el aula?
Porque la poesía despierta principalmente los afectos, los sentimientos, las emociones y es fundamental que la relación del niño en la escuela tenga como base, como cimiento, su buen estado anímico en relación con todo lo que allí puede vivenciar, aprender. Pero la poesía, de otro lado, también nos dota de imaginación, de fantasía, de libertad, de la capacidad de poder volar. Creo que la poesía es fundamentalmente compás, es ritmo, es cadencia, es tonalidad. Entonces, todos estos elementos son importantes para que el niño pueda relacionarse bien con la vida, con el mundo, con la sociedad. No poesía como una categoría lingüística, gramatical, sino una poesía como algo vital, que le enseñe incluso al niño cómo mirar, cómo relacionarse con los demás. Creo que la buena poesía nos dota de esos elementos que debemos reincorporar en el aula. Mucho más todavía en poblaciones como el Perú que tienen un sustrato poético muy hondo, muy vasto, firme, intenso.
Y para la lectura, indudablemente. Yo creo que este es el lenguaje fundamental, es más, lenguaje materno, la poesía. No cometamos el error de convertir lectura en técnicas, en fórmulas, en esquemas racionales porque eso es lo que menos sabemos hacer.
Además, no solo trabajemos la poesía de los grandes poetas sino más bien poesía en una forma más elemental, poesía sobre cómo caminar por una calle –que no está eso verbalizado- poesía de la vida cotidiana.
¿Trabajan con la poesía los docentes peruanos en el salón de clase?
Hay que reconocer una realidad que es muy propicia, que el maestro es a la vez poeta. Es alguien que se ha orientado a la Educación porque sabe que sus sentimientos son mucho más importantes que ganarse la vida.
Yo trato que la poesía, para los maestros, para el plan lector, no sea tan confinada en los textos, que la poesía sea incluso más inspiración, que nosotros enseñemos poesía en la manera de respirar, de saltar, pararse, saludar. Creo que en ese orden es que hay que colocar la poesía para que luego podamos asimilar cosas más sutiles como la poesía de un verso escrito.
La poesía no es algo verdaderamente lejano que constituya una elaboración compleja sino que la poesía es lo original del mundo. Un niño, en su manera de reír, de llorar, de ser, es poesía total, es poesía a nivel de gestos, su llanto es rítmico, sus quejas, compases poéticos.
¿Cuál es la actitud que deben tener los padres para poder fomentar el hábito de la lectura en sus hijos?
Lo primero, una actitud frente a la vida que sea de entusiasmo, de fascinación por la vida, que nos haga proyectar la realidad hacia otras dimensiones y complementando a eso los textos leídos con todos aquellos elementos de afectividad que deben rodear el acto de la lectura, con toda la gracia y candor. Complementado a eso, escribir, hacer que los niños, si es que todavía no están alfabetizados, encuentren en el soporte de la lámina, del papel, el encanto de poder grabar sus huellas, de poder crear mundos, de representar una serie de facetas de la realidad o fantasía.
Es importante repetirles rimas verbales, hacer que la palabra cobre vida, que sea un embrujo, una mariposa que vuela, mirarse a los ojos a la vez libres y cómplices. Al recitar, se puede hacer que el niño actúe, que su cuerpo pueda sentirse estimulado, sus brazos y la mirada… Es muy importante.
En ese orden creo que los padres deben de cultivar su relación con el niño para hacer posible que la literatura se encienda en el alma de sus hijos.
Danilo Sánchez Lihón: Docente, escritor e investigador peruano. Además de textos literarios, ha publicado obras de ensayo sobre educación, lectura y literatura infantil. Ha sido distinguido con el Premio Nacional de Literatura Infantil dos veces. Fue director del INIDE y el Centro Cultural Encinas. Actualmente es director del Instituto del Libro y la Lectura del Perú.